El estrés de septiembre: cuando las vacaciones se terminan
Septiembre siempre llega cargado de cambios. Volver de vacaciones, empezar la escuela, retomar el trabajo, llenar la agenda de reuniones y actividades… Todo junto puede hacer que nos sintamos estresados y un poco desbordados.
Y es normal: el cuerpo y la mente pasan de un ritmo relajado a una maratón de cosas por hacer. No sois vosotros, es el síndrome postvacacional. Pero tranquilos, que hay maneras naturales y sencillas de gestionar este estrés. Y aquí es donde la lavanda puede ser nuestra mejor aliada.
Porque sí, ya sabéis que nosotros no solo la llevamos al puesto para que huela bien (¡que también!), sino porque tiene unas propiedades que son una maravilla para estos días de “no llego a todo”.
Los beneficios de la lavanda para reducir el estrés
La lavanda es conocida desde hace siglos por sus propiedades calmantes y relajantes. A nivel científico, diversos estudios han demostrado que la lavanda puede ayudar a:
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- Calmar la mente y reducir la sensación de estrés.
- Mejorar la calidad del sueño (básico para empezar el día con energía).
- Disminuir la tensión muscular y la ansiedad.
- Generar una sensación de paz y bienestar.
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Además, es un remedio natural, seguro y fácil de incorporar en tu día a día.
Si me preguntáis cuál es el producto estrella para estos días, yo os digo sin dudar: el aceite esencial de lavanda. Y os explico por qué:
Cómo utilizar el aceite esencial de lavanda en la vuelta a la rutina
Aquí tienes algunos trucos que yo misma utilizo y que te pueden ayudar:
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- Para dormir mejor: Si te cuesta conciliar el sueño, tienes nervios o te despiertas a media noche, la lavanda puede ser tu mejor aliada. Puedes poner 2-3 gotitas de aceite esencial en el difusor antes de ir a dormir o hacer un par de pulverizaciones de bruma de almohada. Notarás cómo la mente se calma y el sueño se vuelve más profundo.
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- Para reducir el estrés durante el día: Cuando sientas que el estrés sube, lleva siempre un roll-on de aceite esencial de lavanda en el bolso. Aplícalo en las muñecas o detrás de las orejas y respira profundamente: es como parar el mundo por un momento y recuperar el aire.
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- Baño relajante: Nada mejor para desconectar después de un día largo que un baño con unas gotas de aceite esencial de lavanda. El agua caliente ayuda a relajar la musculatura y el aroma te envuelve como un trocito de campo de lavanda. Adiós tensiones, hola calma.
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- Para crear un ambiente tranquilo en casa: El hogar también influye en el estrés. Un spray textil de lavanda sobre cojines, sábanas o sofá transforma el ambiente y te invita a descansar. Unas gotitas en el difusor también ayudan a aliviar nervios y a convertir tu casa en un espacio de paz.
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- Para aliviar tensiones musculares: Si notas esa rigidez típica de cuello o hombros después de la jornada, haz un masaje suave con una gota de aceite esencial mezclada con aceite base (almendra, coco…). Notarás cómo el cuerpo se destensa y recuperas energía.
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La clave está en hacer pequeños rituales con lavanda a lo largo del día: por la mañana para empezar con calma, por la tarde para cerrar bien la jornada y, sobre todo, por la noche para descansar mejor.